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En octubre de 2009 comienzan de nuevo las clases en la Escuela Municipal de Música de Villanueva. El de 2009-2010 es el quinto curso que imparten tres profesores, dirigidos y coordinados por Julián Camacho, quienes, además de enseñar a los pequeños concertistas a tocar un instrumento entre una gran variedad de posibilidades donde elegir, también enseñan solfeo: "Cuando comenzamos con el proyecto, nos planteamos su continuidad en el tiempo. El lenguaje musical es fundamental. Aprender a tocar sólo de oídas significa un avance rápido en la práctica que muy pronto se detiene porque los alumnos tocan techo enseguida. No es profesional. Con el solfeo no hay límite. El inconveniente es que las clases tienen una parte más teórica y ardua", explica Julián.
La Escuela comenzó en el año 2004, y desde entonces ha duplicado el número de alumnos para llegar al medio centenar. La pretensión de la Escuela es la de llegar a formar la banda de música de Villanueva, "lo que nos haría una ilusión especial puesto que comenzamos de cero, y con una gran cantidad de niños muy pequeños", afirma Julián.
La Escuela admite alumnos a partir de los cuatro años de edad. Hasta los seis, los contenidos de las clases son una mezcla de juego y melodías. "Música y movimiento", que se llama técnicamente. Los cuentos son el punto de partida. Los niños aprenden y cantan canciones, y de ellas surgen bailes que tienen que ver con las fábulas. "Principalmente los niños aprenden entonación, ritmo, desarrollamos su oído y también comenzamos con nociones sobre notación musical", explica el profesor. Los niños manipulan instrumentos sencillos según el método de Karl Orff, músico y pedagogo alemán quien tomó como base de su forma de enseñar la música los ritmos del lenguaje. Así, los niños comienzan a tocar flauta, panderos, carrillones y yencas, y a diferenciar el timbre de metal, de viento o de percusión de los instrumentos según su familia musical de origen como paso previo a la decisión de aplicarse en uno u otro.
Cuando los niños terminan el ciclo de "Música y movimiento", comienzan la "Educación Musical Básica". Progresivamente y según las edades, disminuye el juego y aumenta la notación musical y el solfeo en los contenidos de las clases. Hay cuatro niveles distintos de lenguaje musical, cuyas clases se compatibilizan con el instrumento que cada alumno elige entre una variada gama de opciones. El estuche que cada pequeño concertista lleva a su clase en el Colegio Público Paco Rabal puede contener uno de viento-madera (saxofón, clarinete, flautas), o de viento-metal (trombón, bombardino, bajo, trompa, trompeta), o de cuerda (guitarra). También hay clases de piano. La proporción de los contenidos es la idónea para aprender música: dos días de solfeo y uno de instrumento. "El solfeo es más aburrido, pero insisto en que es fundamental. Por esta razón el comienzo de la Escuela fue muy duro. Los niños no tenían el referente de cómo los alumnos más experimentados podían llegar a tocar si se aplicaban en algo mucho más aburrido que tocar como es aprender solfeo", concluye Julián.
Las clases están subvencionadas por el Ayuntamiento de Villanueva. La Concejala de Educación, Prado Montero, ha dicho: "Pensamos que las Escuelas Municipales son una manera estupenda de la que propia localidad se convierta en un lugar del que aprender. La de Música ha tenido un gran éxito de participación, que se pone de manifiesto en los conciertos que hacen los alumnos. Desde el Ayuntamiento continuaremos subvencionando y potenciando todos aquellos servicios que signifiquen la difusión a nuestra localidad de la cultura".
Como estímulo para los alumnos, la Escuela programa tres conciertos anuales en los que todos, alumnos y profesores tocan. El colegio Paco Rabal se llena entonces de villanovenses que vienen a ver los progresos musicales de sus hijos y nietos. El primero es en navidades. Los otros dos tienen lugar en primavera y a comienzos de verano. El último, que es el más espectacular después de un año de práctica es el de final de curso. Con un bagaje de cinco años de experiencia, de la Escuela Musical ya ha salido una agrupación de viento compuesta por dos flautas, dos saxofones, un trombón y un trompeta, una camerata de guitarra compuesta por cuatro clásicas, una eléctrica, y un bajo, y también un batería.
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